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Duty of Care en 2026: cómo proteger a los empleados en un entorno global en tensión
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El 2026 se presenta como un desafío inminente para las empresas que operan a nivel global, especialmente en lo que respecta al deber de protección hacia a sus empleados. Así lo revela el informe de inteligencia para la empresa: "El entorno de seguridad global en 2026: dónde y cómo se verán afectadas las empresas españolas”, publicado por International SOS. Este documento nos dibuja un mapa de riesgos cada vez más volátil, fragmentado y frágil, en el que el Duty of Care adquiere un papel esencial no solo como obligación legal o moral, sino como elemento estratégico para la supervivencia de las organizaciones este año.
El análisis previamente mencionado identifica varios focos activos de conflicto que, por su impacto internacional, exigen especial atención. En Asia-Pacífico, la tensión persistente entre China, Taiwán y Japón amenaza con perturbar rutas comerciales, inversiones y la movilidad internacional. Las declaraciones de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi han elevado la posibilidad de una escalada regional con consecuencias directas para el turismo, el comercio y la seguridad regional.
Por otro lado, la guerra en Ucrania permanece en una fase estancada pero peligrosa, con múltiples escenarios abiertos: desde un alto el fuego frágil hasta un colapso en el frente o una expansión del conflicto hacia otros países del Este de Europa. Esta guerra híbrida se expresa también en sabotajes, ciberataques y desinformación que ya han alcanzado a varios países europeos, incluyendo España.
En África, el conflicto civil en Sudán, los avances del M23 en la República Democrática del Congo y el auge del yihadismo en el Sahel generan una cadena de crisis humanitarias, desplazamientos masivos y colapso institucional que complica la operativa de empresas y ONGs. En América Latina, el reciente ataque sobre Venezuela y la intensificación de la guerra contra las drogas en México y Colombia elevan la exposición a riesgos para trabajadores locales e internacionales.

Tres áreas geográficas son las que requieren especial atención por parte de los responsables de seguridad y movilidad corporativa.
Europa del Este: las acciones híbridas de Rusia convierten a países como Polonia, los bálticos y Alemania en objetivos prioritarios de campañas de desestabilización, afectando cadenas de suministro e infraestructuras críticas.
Oriente Medio: la hegemonía militar israelí, las ambiciones nucleares iraníes y las nuevas alianzas defensivas, como la de Arabia Saudí con Pakistán, indican una intensificación de la carrera armamentística y del riesgo de enfrentamientos indirectos.
África Occidental y Sahel: la capacidad operativa creciente de grupos terroristas, el incremento de ataques transfronterizos y el debilitamiento de las fuerzas de seguridad locales hacen prever una expansión del conflicto hacia países como Ghana, Togo o Benín.
En este entorno global tan inestable, el Duty of Care cobra más relevancia que nunca. No se trata únicamente de cumplir con una norma ética, sino de integrar la protección del personal dentro de la gestión de riesgos empresariales. La norma ISO 31030 proporciona un marco claro para evaluar, planificar y mitigar los riesgos en los viajes y desplazamientos corporativos. Establece la importancia de contar con sistemas de inteligencia geopolítica, protocolos de evacuación, medidas de ciberseguridad y apoyo médico y psicológico para trabajadores expatriados y locales.
International SOS se posiciona como socio clave, con su capacidad para ofrecer alertas en tiempo real, evaluaciones de riesgo adaptadas por país y región y soluciones integradas de respuesta ante crisis. Su presencia global y su experiencia operativa permiten a las organizaciones anticiparse, responder con eficacia y reforzar su resiliencia frente a lo inesperado.
En definitiva, 2026 será un año en el que la seguridad del personal no podrá dejarse al azar. El Duty of Care se convertirá en el verdadero termómetro del compromiso empresarial en tiempos de incertidumbre.