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Comprendiendo la actividad de los militantes en el África subsahariana
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En los últimos cuatro años, la actividad de los militantes en el África subsahariana se ha disparado, afectando a la región del Sahel y a países como Mozambique y la República Democrática del Congo (RDC). Los atentados, los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y las actividades insurgentes han aumentado considerablemente.
Se han intentado intervenciones tanto nacionales como extranjeras, pero los resultados siguen siendo desiguales. Además, la oposición a la presencia militar extranjera ha complicado la situación. En nuestro último Insight Report sobre la militancia en el África subsahariana, nuestro equipo de seguridad evalúa la situación y ofrece sus perspectivas y recomendaciones en materia de seguridad.
Un grupo clave que opera en la región del Sahel es Jama'at Nusrat al-Islam wal Muslimin (JNIM). En lugar de controlar directamente el territorio, el JNIM existe como grupo insurgente que lanza ataques contra las fuerzas de seguridad y la población civil.
Aunque se han producido ataques a gran escala en las principales ciudades, el grupo también ha atacado zonas más remotas, aislando pueblos y ciudades de redes de suministro vitales.
De cara al futuro, los retos persisten. La retirada de las fuerzas antiterroristas transnacionales deja a los gobiernos nacionales (Mali, Burkina Faso, Níger) solos frente al JNIM. El impacto de la creciente cooperación con Rusia sigue siendo incierto en lo que respecta a limitar la expansión del grupo.
Dado que la actividad de los militantes persiste, los países directamente afectados deben permanecer vigilantes, mientras que las naciones vecinas corren el riesgo de verse expuestas a una violencia desbordada. El equilibrio entre las medidas de seguridad y la cooperación regional sigue siendo crucial.
Desde principios de 2024 se ha producido un aumento significativo de los ataques de militantes en la provincia de Cabo Delgado. Además de la retirada del país de las tropas de la Comunidad para el Desarrollo del África Austral (SADC), el grupo militante islamista Al Sunnah ha hecho llamamientos a sus afiliados para que aumenten los ataques.
Esto, unido a la posible reanudación de las actividades petrolíferas y gasísticas en el distrito de Palma, ha contribuido muy probablemente a este notable aumento.
En este contexto, nuestros expertos en seguridad prevén que el panorama de la seguridad en Cabo Delgado se deteriore moderadamente en los próximos meses.
Sin embargo, Ruanda tiene previsto enviar sus tropas a zonas anteriormente cubiertas por tropas de la SADC, lo que acabará estabilizando el entorno de seguridad. También es posible que Sudáfrica mantenga algunas tropas en Cabo Delgado. La presencia de tropas extranjeras garantizará que los centros urbanos no se vean afectados negativamente, en comparación con las zonas rurales y las pequeñas ciudades.
Las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), de origen ugandés, son actualmente uno de los grupos más violentos de la provincia de Kivu Norte, en la RDC. Sus ataques se utilizan con frecuencia para desplazar a la población de las explotaciones mineras y de las zonas circundantes.
Aunque seguirá habiendo ataques en la RDC, especialmente en sus provincias orientales, nuestro equipo de seguridad no espera que aumenten los ataques en Uganda. Esto se debe en parte a que las fuerzas de seguridad ugandesas están intensificando sus esfuerzos para combatir a las ADF.
Aunque los atentados en Uganda seguirán siendo de pequeña escala y poco frecuentes, lo más probable es que se produzcan en las afueras de Kampala y en zonas fronterizas remotas entre la RDC y Uganda.
Para obtener recomendaciones más detalladas, nuestros clientes que cuentan con la solución Workforce Resilience, pueden acceder al Insight Report a través del Portal.